domingo, 10 de abril de 2011

A LA MUSA DEL OBSERVATORIO




A LA MUSA DEL OBSERVATORIO



Tu voz quedó flotando leve
con la sutileza de aquella luna náufraga
que vimos entregándose al mar para ser devorada.

Era preciosa la noche.
¿Te acuerdas? Hacía frío.
Y un perro resignado como esa misma Luna
dormía su tristeza al lado de su amo. 

Tú, la poeta presta a volar de nuevo
con su nostalgia marinera
echada a andar con pasos dolientes
por el dorado camino que en las olas abría
ese galeón disfrazado de luna
gitana sideral
bajel recargado de sol
maravilloso melón celeste que se hundía sin prisas.
Tú, la mujer exquisita con el amor intacto
como las porcelanas chinas de un naufragio
has dejado un dolor insepulto
una orfandad sin nombre en  mi alma y la noche.
Yo, poeta recién nacido
sabedor de los códigos de dolor y belleza
del amor y  locura.
Yo, gitano sin madre ni tierra
que ha conocido lo patético de la trena
y morir de celos por la que ya no es mía.
Yo, tu amigo de siempre lloro de tristeza
y evoco las tarde de sol y de olas.
¿Sabes preciosa?
La otra noche Saturno preguntó por tí.
Y díjome ¿Qué es de aquella deliciosa loca
que por verme danzar en los tablaos del cielo
gritaba de tal forma?
Ya no está, respondí.
Sus ojos febriles de trópico y Andes
se han ido a colorear de magia
los pinares del Guadaíra.
Su voz profunda amarga y dulcísima
latigazos metálicos o  chocar cristalino de copas de champán 
solemne conmovida y alegre
se ha ido a poner una  nota dulce
un acorde engendrado en América
al pentágrama de campanas de España
¿Volverá?
Ya vino. Vuelve cada vez que tengo que descifrar
las voces y presagios que me acosan.
Francisco Alberto Mahecha, Downey, California 1989
Visitamos juntos el Observatorio Astronómico de Los Ángeles una noche de final de 1988
en que Saturno estaba más cerca de la Tierra. .

QUÉ LEJOS ESTÁ SEVILLA





¡QUÉ LEJOS ESTÁ SEVILLA!


La vida
una flor que se parte en un espejo.
El perfume ha viajado tanto
esa lágrima ha lubricado tantas penas
que ya el olvido no es olvido
sino tu voz cincelada en el agua
acento corrugado
pájaro suelto en un valle de luz
tamizada por tu recuerdo doloroso.

¡Sevilla!
¡Qué lejos está Sevilla!
Todavía siento la alta tensión
de la negrura de tus ojos
y ese fuego
furioso clavel
adulador del mar y de la vida.

¡Vivo!
Lleno estoy de misterios sin respuesta.
Mi pluma es vino
latigazo de dolor irredento
música sin guitarra
eco sin principio
perplejidad inocente que te busca
y que me busca
para llenar de luz
tu pasión sin raíces.


Francisco Alberto Mahecha, Downey, California 1989
Poema incluido en su primer libro, Mareas de Azogue
para el que escribí el prólogo

MAR DE SANTA MÓNICA






MAR DE SANTA MÓNICA

Para María, quien se lo llevará consigo.



Hoy me has conmovido
con tu voz de azogue profundo.
Chasquido metálico de gaviotas.
Te vestiste de gris para mí
y la lluvia estampó su etérea muselina
con diseños oblicuos.
Rayos láser imperceptibles
con música platinada.

Veo cómo el viento de noviembre
levanta los encajes de tu jubón antiguo
y escucho de nuevo tu respiración de abismo.
¡Ah, cómo has tocado mi alma
gigantesco niño que desde antaño
venías lubricando
las urdimbres de mi corazón!


Franciso Alberto Mahecha, Santa Mónica del Mar, California 1988


TERESA DEL AIRE




TERESA DEL AIRE


ÁGUILA
ternura encarnada
nómada celestial
que buscas un nido
donde amorosa puedas
cantarle a la estrella
que ve tu vuelo en silencio.
Anhelante búsqueda
de amor madrugado.

Águila doliente
¿qué hay en tus ojos
síntesis de siglos de amor y tormento?
Pincelada precisa de feraz paisaje
como los girasoles de Van Gogh el Loco
de callejas gélidas de noche estrellada.

Águila etérea.
Difícil será tu trazo seguir
en la senda del viento.
Tu plumaje
 que capturó el hielo del Ande glorioso
hará que en tu ruta halles descanso.
Ya te veo volver a un nido de siglos
de gloria y boato de alcáceres malvos.

Ya veo tu aurora con voz de campana
y piel de champaña
brillar en goznes y cúpulas
de la España actual que renace
que se eleva de un sueño polvoriento y doliente
con una sonrisa de fresco clavel
que saluda el año del 92.

Llega, sigue llegando.
Sigue pues tu vuelo sin raíz alguna
Teresa del Aire.
En tanto que el hado prepara tu arribo
a donde hija fuiste de católicos reyes.
Y llorarás de nuevo aquella emoción
que inundó de un lampo
los ríos de España cinco siglos ha.

Serás otra vez Catalina y hermosa
Catalina y feliz
no cautiva reina del hidrópico inglès.
Ya no mal amada ni infeliz gacela.
Te amará no uno
sino todos los que sepan descifrar tus voces.

Y España la Eterna
sol de gloria que se alza de nuevo
te dará sus luces para cuando vuelvas
a suelos de América 
repitas la antigua proclama:
Por España, legítima Madre de este Edén
que todavía rezuma miel y sangre.


Francisco Alberto Mahecha, Downey,  California, Diciembre 1988