¡QUÉ LEJOS ESTÁ SEVILLA!
La vida
una flor que se parte en un espejo.
El perfume ha viajado tanto
esa lágrima ha lubricado tantas penas
que ya el olvido no es olvido
sino tu voz cincelada en el agua
acento corrugado
pájaro suelto en un valle de luz
tamizada por tu recuerdo doloroso.
¡Sevilla!
¡Qué lejos está Sevilla!
Todavía siento la alta tensión
de la negrura de tus ojos
y ese fuego
furioso clavel
adulador del mar y de la vida.
¡Vivo!
Lleno estoy de misterios sin respuesta.
Mi pluma es vino
latigazo de dolor irredento
música sin guitarra
eco sin principio
perplejidad inocente que te busca
y que me busca
para llenar de luz
tu pasión sin raíces.
Francisco Alberto Mahecha, Downey, California 1989
Poema incluido en su primer libro, Mareas de Azogue
para el que escribí el prólogo
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