TERESA DEL AIRE
ÁGUILA
ternura encarnada
nómada celestial
que buscas un nido
donde amorosa puedas
cantarle a la estrella
que ve tu vuelo en silencio.
Anhelante búsqueda
de amor madrugado.
Águila doliente
¿qué hay en tus ojos
síntesis de siglos de amor y tormento?
Pincelada precisa de feraz paisaje
como los girasoles de Van Gogh el Loco
de callejas gélidas de noche estrellada.
Águila etérea.
Difícil será tu trazo seguir
en la senda del viento.
Tu plumaje
que capturó el hielo del Ande glorioso
hará que en tu ruta halles descanso.
Ya te veo volver a un nido de siglos
de gloria y boato de alcáceres malvos.
Ya veo tu aurora con voz de campana
y piel de champaña
brillar en goznes y cúpulas
de la España actual que renace
que se eleva de un sueño polvoriento y doliente
con una sonrisa de fresco clavel
que saluda el año del 92.
Llega, sigue llegando.
Sigue pues tu vuelo sin raíz alguna
Teresa del Aire.
En tanto que el hado prepara tu arribo
a donde hija fuiste de católicos reyes.
Y llorarás de nuevo aquella emoción
que inundó de un lampo
los ríos de España cinco siglos ha.
Serás otra vez Catalina y hermosa
Catalina y feliz
no cautiva reina del hidrópico inglès.
Ya no mal amada ni infeliz gacela.
Te amará no uno
sino todos los que sepan descifrar tus voces.
Y España la Eterna
sol de gloria que se alza de nuevo
te dará sus luces para cuando vuelvas
a suelos de América
repitas la antigua proclama:
Por España, legítima Madre de este Edén
que todavía rezuma miel y sangre.
Francisco Alberto Mahecha, Downey, California, Diciembre 1988
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